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Frankie Karma - Capitulo 18

viernes, 08 de enero del 2010 a las 10:07
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¿Alguna vez se han sentido como los actores de una película de horror en la cual no tienen la más mínima idea de cómo llegaron a esa situación?

 

Mucho menos cómo salir de ella.

 

Mis ojos estaban secos, no quedaba una sola lágrima en ellos, me dolía la cabeza, los párpados, pero sobre todo tenía un profundo dolor insoportable en mi corazón, el médico al parecer estaba de acuerdo con los Iero, se quedó de pie junto a la cama de mi amado, al que querían asesinar sin razón alguna, ellos no entienden, no saben lo que es amar, amar con cada célula de tu ser, amar hasta más allá de la vida misma, esperé por Frank toda mi vida, si saber que existía, me reserve los más puros sentimientos de amor y entrega, solo para regalárselos a él cuando lo vi completamente mojado, sentado junto a mi puerta, cuando por primera vez en mi vida le dije a alguien “te amo” con toda la honestidad posible en mi.

 

Respiré profundamente, antes de pedirles a todos que me dejasen a solas con él, accedieron, saliendo en silencio como si estuviesen en el mismo funeral. Chocantes, todos ellos, los padres de Frank solo han hecho una cosa buena en su vida, ese hermoso hombre que descansa sentenciado a muerte sobre esa fría cama de hospital.

 

Me acerqué a la cabecera, tan lleno de dudas, pensando una y otra vez en que es lo correcto, ¿sí el charlatán tiene razón y Frank está sufriendo?, yo no podría perdonarme, no podría vivir en paz pensando que luché por dejarlo viviendo como un vegetal durante una cantidad de tiempo innecesario, recordé la conversación sobre la madre de Syn, las palabras contundentes de Frank, sus creencia más profundas “No se trata de la cantidad, si no de la calidad de vida”.

 

¿Está Frank en lo correcto?

 

Todo en mi cabeza se revuelve, ¿y si soy yo quien está en lo cierto?, Frank es un ser libre, él ama vivir, no creo que se deje vencer tan pronto, además una cosa es lo que dice mi cerebro, otra muy diferente es lo que me grita el corazón.

 

Apoyé mi frente sobre la suya, acariciando tal vez por última vez su suave cabello castaño, recorriendo las ondas que caían sobre la almohada, aspiré su aroma, lo hice con fuerza, llevándome dentro de los pulmones hasta la última partícula de esa dulce esencia que siempre adorna su piel, deslicé mi rostro sobre su delicada piel, acomodando mi mejilla sobre la suya, sentía sus pestañas encontrarse con las mías, respiré profundamente y el movimiento me hizo sentir cosquillas en mi ojo, sonreí susurrando despacio

 

- Hasta en coma me haces reír, me haces sentir bien –

 

Apreté los ojos sin levantarme, sin moverme, sintiendo siempre sus pestañas enredarse con las mías

 

- ¿Qué debo hacer mi amor? Si tan solo pudieses despertar, o al menos respirar por ti mismo, Frankie amor, tu que crees en esas cosas, dame una señal, un motivo al cual aferrarme para pelear por ti, por favor –

 

Sentía deseos de llorar, pero mis ojos estaban secos, tan solo me ardía la frente por el esfuerzo, respiré otra vez

 

- Sabes que te amo más que a mi propia vida, no quiero dañarte, Frankie tengo mucho miedo de equivocarme, pero sobre todo, tengo miedo a estar sin ti, ¿qué va a ser de mi vida sin mi Frankie?, entiende, no hay Gerard sin Frank –

 

”Y sabes que no puede haber Frank sin Gerard, amor, por favor no te rindas, no dejes que nos separen, olvídate de todo lo que te dije, de lo que me juraste, tu mismo lo dijiste solo son fanfarronerías, es solo eso”

 

Nunca antes había notado el frío inclemente que hace en esta habitación, y ahora que mis piernas rozan el hierro de la cama me doy cuenta que la maldita es helada, ¡Pobre Frankie! Tener que pasar día y noche en está maldita heladera

 

- Amor, yo siempre te voy a amar, aunque no estés aquí conmigo –

 

¡Gerard basta, por favor! No te despidas de mí, no nos hagas esto, Dios ayúdame, no permitas que pase, no quiero... no es miedo a morir, es miedo a estar sin él, miedo a que Gerard esté sin mí, amor deja de hacerlo, deja de hablarme como si fuera la última vez”

 

No pude soportar más el contacto de su piel, sabiendo que era la última vez que mis sentidos podían regocijarse en la dicha de su ser, levanté mi cabeza despacio, limpiando con mi mano la lágrima que danzaba entre mis pestañas, encaminándome hacía la puerta para llamar a los verdugos, acomodé mi mano en el picaporte, mi dedo se deslizó por los restos de la gota salina que me había limpiado... Pero

 

¡Yo no estaba llorando!

 

Regresé a prisa hasta la cabecera de la cama de Frank, inclinándome sobre él, sus ojos, aun cerrados... pero estaba llorando, ¡Mi amor estaba llorando!

 

Sentí que toda la vida me regresaba al cuerpo, grité con toda la fuerza de mis pulmones

 

- ¡Estás llorando!, vengan todos, Frank está llorando –

 

Sentí que la puerta se abría y por ella pasaba una estampida, se agolparon alrededor de la cama de Frankie, sus padres sonreían entre lágrimas, yo acariciaba constantemente su rostro, sentía su energía llenarme a través de la yema de mis dedos, el médico lo miró fríamente

 

- Es solo un reflejo involuntario –

 

”¿Involuntario?, con todo el trabajo que me costó sacar un par de lágrimas, ¡definitivamente nadie sirve, ni los doctores titulados, ni los chamanes de pueblo!, Gerard, ahora no le vayas a creer a este

 

Apreté mis labios, estaba decidido, para desconectar a Frank tendrían que matarme.

 

- No me importa lo que diga usted, no me interesa lo que mis suegros crean o quieran, a mi novio no lo van a desconectar –

 

- Sabes que no tienes ningún... –

 

- Ningún Qué, ¿derecho, voto, voz?, Frank no vive con ustedes, vive conmigo, es mi pareja YO soy su familia ahora, quienes no tienen ningún derecho tan siquiera a opinar son ustedes, y créanme, si es necesario voy a llevar este caso a una corte, y tengo la plena seguridad que me darán la razón, hasta donde sé es un delito desconectar a una persona a la que aun le late el corazón por si mismo –

 

 

Que exquisito es el sabor de la victoria, que dulce es la miel del poder, mis suegros aceptaron mi petición, pero antes de firmar los documentos en los que soy el único responsable por Frank, ¡Si, si! Ahora él está bajo mi tutela, y no dejaré que nadie lo dañe, bueno, como decía antes de esa merecida expresión de júbilo, mis suegros me pidieron que solo los buscara si Frank despertaba, ¿sus razones? Era mucho el dolor verlo así, y blah, blah, blah, lo único que quieren es no sentirse atados para seguir viajando de pueblo en pueblo con su estúpida feria renacentista y poder fumar marihuana sin tener que bajar el ritmo porque tenían que visitar a su hijo, al cual, sin temor a equivocarme, nunca han querido, al menos no como un padre normal ama a su vástago

 

Saqué todo el dinero del banco, y pedí que lo trasladaran a una de las mejores clínicas de la ciudad, no mas cama de hierro, no más habitación helada, ahora Frank descansa en una bella recamara privada, con calefacción siempre encendida y hasta ordené que acomodaran una cama extra para mi.

 

Hoy se cumple una semana del cambio, miré la fecha en el calendario, y... Oh! Hoy cumplo tres meses de amar al bello durmiente, si es cliché, pero me gusta llamarlo así, además se que a él le divertiría tener un apodo tan cursi como ese.

 

¿Ahora, cómo le vamos a hacer para celebrar?

 

Aseguré la puerta, miré el reloj, aun faltan un par de horas para que la enfermera venga a revisarlo, así que tenemos suficiente tiempo.

 

Tomé la guitarra de Frank y me senté sobre la cama, empecé a cantar mientras intentaba sacarle una melodía coherente a las cuerdas

 

” Ja ja ja, Gerard amor no hagas eso, es sacrilegio, tu cantas hermoso, pero por favor ¡Deja esa guitarra a un lado! Ja ja, amo hasta su incapacidad de tocar dos acordes seguidos.

Esta última semana ha sido una bendición, mi amor se ha comportado como el hombre recio que es, mis padres... ellos no me importan, nunca me importaron, por eso no me duele tanto su abandono, de todas maneras lo único que necesito está aquí, sentado en el borde de mi cama, martirizando mi pobre guitarra y cantándome con esa hermosa voz”

 

- ¿Frankie, sabes? Hoy cumplimos tres meses de amarnos, así que esta “serenata” es mi regalo para ti –

 

”Hum!, Gerard, sabes que seria un muy buen regalo, que de verdad dejaras esa guitarra, no solo porque la tocas horriblemente, si no para dejar tus manitas libres, y celebrar esto como lo haríamos si yo no estuviese en coma, ¿me captas?...

¿Tendré que sacar otro par de lagrimas? No, eso no funciona, creo que antes de poder caminar, hablar o alimentarme de otra forma que no sea por suero, lo que más extraño es desnudarlo, dejar esa piel blanquísima al descubierto, y acariciarlo, besarlo, hacerlo enloquecer... extraño tanto poder hacerle el amor a cualquier momento y en cualquier lugar, hacerlo sonrojar cuando lo tocaba de forma inapropiada en púbico... sentir su entrepierna endurecida, ¡Dios! Quiero tener el sabor de su sexo en mi boca, quiero tenerlo dentro de mi... y eh... ¡Esto es increíble! No puedo abrir los ojos a voluntad, pero mi pijama esta a punto de reventar, O.k, Gerard, baja tu mirada, vamos tu puedes, nota lo que está pasando... ”

 

Terminé de cantar, acomodé la guitarra a un lado de su cama y me incliné para besar superficialmente sus labios, es extraño, estaban más encendidos que nunca, al rozar su piel sentí que su temperatura había aumentado, pensé en llamar a la enfermera para que lo revisara, pero cuando iba a salir, vi que su cobija tenía una extraña elevación...

 

¿Esto es posible?, me acerqué entre risas, levanté la manta mirando como un niño curioso que busca lo que no se le ha perdido...

 

Y si, es posible, Frank tenía una hermosa y enorme erección, me acerqué de nuevo a él, acariciando su rostro

 

- Amor, ¿te excitó oírme tocar la guitarra? –

 

”Ja ja, no... nada más lejos de la realidad, pero si me excita tu sola maldita presencia”

 

Miré alrededor, me quedé pensando unos segundos... esto significará algo...

 

- Ahora, ¿Qué debo hacer? –

 

”Aggghh! Gerard no preguntes idioteces, tu ya sabes bien, y Muy bien lo que debes hacer... ¡hacerme!”

Frankie Karma - Capitulo 17

viernes, 08 de enero del 2010 a las 10:03
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Resignación...

 

El diccionario lo define como “capacidad de aceptación de las adversidades”

 

¡mierda, es lo que es!

 

Yo lo defino como “Perder las esperanzas y declararte vencido antes de enfrentar la guerra”, ¡y yo no soy un perdedor! Mucho menos cuando de Frankie se trata.

 

Después de más de una hora de payasadas sin sentido, de rezos, aceites, hierbas y actuaciones patéticas el charlatán abrió los ojos como si acabase de obtener la lucidez después de un profundo trance

 

- He podido comunicarme con su alma –

 

Alertó a todos los presentes, quienes nos reunimos cerca de la cama de Frank, esperando a escuchar su “profesional diagnostico” ¡cháchara!

 

- Nuestro Frank está sufriendo atado a este mundo, el desea ser liberado, ser guiado a su destino final en el firmamento –

 

 

”¿¡Qué yo qué!?, no, no ¡NO!, ¿que se cree este tipo? Por favor no le tomen esas palabras como verdad, ¡Dios!”

 

Liberé una sonora carcajada, no pude contenerme, acá la educación ya no cuenta, es demasiado ridículo, ¡todo esto es absurdo!, cuando finalmente pude calmar mi risa miré a mis suegros, ambos tenían una terrible mirada de abatimiento en sus ojos

 

- ¿Ustedes no creerán esto, verdad? –

 

- Gerard, hijo – Comenzó mi suegro hablándome como si yo fuera un niño de siete años que no entiende nada de la vida – Hay momentos en los que debemos aceptar los designios del cielo –

 

- ¡Cuál designio del cielo!, es lo que dice este parlanchín, embaucador... – Me acerqué al tipo gritando en su cara - ¡Embustero! –

 

No importó que mi saliva saliese disparada sobre su rostro, de todos modos tenía ganas de escupir su estúpida cara

 

- ¡Basta Gerard! –

 

La madre de Frank me tomó con fuerza de los brazos, gritando enérgicamente, intenté calmarme un poco, por respeto a ella

 

- Crees que sea correcto dejar a Frank conectado a una máquina, sufriendo, con su alma atrapada en un cuerpo queriendo irse a descansar, Gerard si lo amas de verdad, tienes que dejarlo ir –

 

”No, no mamá, no es así, no quiero morir, no quiero irme, tan solo quiero levantarme de esta cama, quiero estar con Gerard el resto de mi vida, no puedes creerle, ¡Dios, no permitas que esto pase! No entiendo porque no puedo abrir mis ojos, no se la razón, me estoy ahogando en mi propio miedo, en mi propia impotencia, Gerard, amor, no creas nada, no dejes que me alejen de ti”

 

 

Cerré los ojos, estaba mareado, sentía tantas ganas de vomitar, esto parece una pesadilla, tuve que sostenerme del testero de la cama para no caer al suelo, respiré profundamente, pero el oxígeno no llegaba a mis pulmones, no llegaba a mi cerebro, no llegaba a mi corazón, sentí el terror de la muerte acercarse a mi, reírse de mi, amenazarme con su hoz, sonriendo ganadora al saber que si Frank muere, yo también.

 

- Debemos llamar a médico, para que desconecte los aparatos –

 

”Papá, no, por favor no... Maldita sea, solo los ojos, si tan solo pudiera abrir mis ojos... un dedo, debo mover un dedo... ¿¡Dios, estas dejando que esto pase!?”

 

Me incorporé, retomando aliento desde el fondo de mi amor por Frank

 

- No lo voy a permitir –

 

- Gerard, si mal no estoy tu le juraste a Frank que si él se enfermaba tu lo tratarías según sus costumbres y creencias, ¿vas a romper tu juramento? –

 

- ¿Como sabes eso? –

 

- Syn nos contó todo lo que pasó la noche del accidente, Frank y tu se hicieron una promesa, ¿o me equivoco? –

 

”Si, es verdad... Gerard si deseas romper ese juramento, ahora es buen momento, vamos... amor, hazlo, pelea por mi, ¡por nosotros!”

 

Se lo juré, Frank... No se que hacer, ¿qué debo hacer?, mi mente estaba como adormecida, mis pensamientos se agolpaban sin dejarme decidir con claridad... ¿¡Qué claridad necesito?! Es Frank, por Dios, yo no puedo hacerlo, no puedo respetar ese juramento, eso seria declararme vencido antes de iniciar la guerra, y ya lo dije soy un maldito luchador, Frank me enseñó a ser fuerte, Frank es mi fuerza, es mi vida y no estoy dispuesto a perderlo tan fácilmente

 

- Si, se lo juré, pero no voy a cumplirlo –

 

Mi suegro me miró con tristeza, con pesar... con lástima, de una forma tan extraña, me sentí como un loco descabellado, tal vez lo sea, pero el amor es así, es una locura eterna, un mal del que no quiero ser curado

 

- No hay nada que puedas hacer, somos su padres, nosotros decidimos, y lo mejor para Frank es desconectarlo –

 

Mi mente viajó a esa vez en que almorzamos con ellos, en que fuimos a pedir la emancipación para Frank, ¡Debimos haber luchado por eso!, pero recordé la promesa que los padres de mi amor nos hicieron

 

- Ustedes le negaron a Frank la emancipación, ¿lo recuerdan? –

 

- Claro Gerard, y es por eso que él aun está bajo nuestra tutela, así que es nuestra decisión la que cuenta –

 

- Si, pero recuerden que esa vez le juraron a Frank que nos dejarían vivir a nuestro modo, solo conservarían esa tutela para protegernos, pero de resto no se meterían en nuestras decisiones como pareja, ¿no es verdad? –

 

Se miraron entre ellos, fue eterno ese tiempo, ninguno de los dos hablaba, ninguno me decía nada, el silencio fue interrumpido por el tipejo embustero ese

 

- Señores, yo me retiro, mi trabajo está hecho, es de ustedes decidir si le prolongan el sufrimiento, o le dan la paz que tanto anhela –

 

- Si tiene que irse, ¡Váyase de una buena vez! Antes que le rompa la cara a golpes –

 

- No hay necesidad de violencia, lo que debe hacer es aceptar los deseos de su novio –

 

De no ser porque mi suegro me contuvo apretando sus brazos en mi torso, de seguro le habría reventado esa embustera cara con mis puños, pero el maldito salió de la habitación antes que le indicara por donde se podía meter sus menjurjes

 

 

- Tranquilízate Gerard, esta actitud no le hace bien a nadie –

 

Dejé que mi cuerpo se debilitara entre los brazos de mi suegro, estaba agotado mentalmente, las energías me habían abandonado, y esa opresión en mi pecho no pudo ser contenida por más tiempo, mis ojos no lucharon en contra de las lagrimas que brotaban sin parar, mi alma... mi alma es Frank y como él estaba en coma, estaba casi sin vida

 

- Llora, llora todo lo que necesites Gerard, desahógate, es la única forma de amainar el dolor –

 

- No, no es así, la única forma es que entiendan... que lo dejen vivir, Frank está aquí, se quiere quedar aquí conmigo, eso lo puedo sentir, de eso tengo plena certeza –

 

”Basta amor, no llores por mi, no quiero que sufras así, no soporto escuchar tu llanto, me duele mucho saber que sufres, por mi culpa, todo esto es mi culpa, quiero levantarme, quiero abrazarte, perderme como siempre en tus ojos color oliva, en tus ojos tristes, ahora me necesitas, yo te necesito, ansío tanto poder besar tu piel otra vez, acariciar tu rostro perfecto, decirte que te amo...

No llores más Gerard, tu eres fuerte, ahora te toca ser fuerte por los dos, eres mi única esperanza, eres mi único motivo para vivir, si te desmoronas yo lo haré también y este monitor cardiaco dejara de pitar, y ahí si que me desconectan... ¡Gerard!”

 

Me aferré a los brazos de mi suegro, apoyándome en él para levantarme y recobrar la compostura, ahora debo ser fuerte, ser fuerte por los dos, es extraño, pero siento como si Frank me impulsara, como si me inyectara su energía, es ilógico, es absurdo... pero es así como lo siento, bueno, este sentimiento debe provenir de mi amor por él

 

- Por favor, denle una oportunidad –

 

- Gerard, mantenerlo así cuesta mucho dinero, si tuviésemos la seguridad que Frank algún día... –

 

- ¿¡Es por dinero!?- Pregunté alterado, no puede ser posible que ese sea el motivo - ¿Es por eso? –

 

- ¡No! Gerard, no es por eso, en parte puede serlo, pero míralo, Frank está prácticamente muerto –

 

- No es así –

 

Caminé hasta pararme en el borde de su cama, inclinando mi cuerpo, acercando mi rostro al suyo, rocé mi nariz en sus mejillas, sintiendo la tibieza y el aroma dulce de su piel, acomodé mi mano sobre su corazón, lo sentí latir con fuerza, lo sentí luchar por quedarse aquí, ellos no pueden negar lo que pasa, Frank está luchando y yo voy a luchar por él

 -      Gerard, el médico está aquí, despídete de Frank –

Frankie Karma - Capitulo 16

domingo, 15 de noviembre del 2009 a las 00:07
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Algunas veces solo me basta con sentir el aroma de su piel imponerse sobre el desinfectante de pisos.

Algunas veces solo acariciar el castaño cabello con mis dedos es suficiente para sentirlo aquí.

Pero otras veces, como hoy, extraño inmensamente su voz, su risa, esa que contagia, esa que enamora, esa risa que puede ser tierna como cual infante, o absolutamente hilarante, ese bello manantial sonoro que Frank produce, que me hace sentir que todo en el universo tiene sentido.

 

Ahora nada en este maldito universo tiene sentido, no comprendo la necesidad que tiene el sol de brillar intensamente en el firmamento solo para recordarme que comienzo un día más sin la bendición de sus ojos abiertos, de sus labios rosa pronunciando mi nombre entre el más profundo sentimiento de amor.

 

 

- Así que es verdad, ahora vives en una habitación de hospital –

 

Giré mi rostro lentamente hacía la puerta, su voz lo delató, no entiendo que hace él en este lugar, hicimos contacto visual, él sonrió parcamente, mientras se acercaba a la cama de Frank

 

- Con que este es Frank... – Se inclinó mirándolo con detenimiento – Bueno, debo decir que es más bello en persona que en un retrato, y ciertamente es más agradable ver su rostro desde arriba, y no detrás de un lienzo que usas para casi asfixiarme –

 

No lo miré más, no me levanté de mi silla, solo me concentré en ver a mi novio

 

 

- No exageres Pete, yo se bien que te gustó, ¿Qué haces aquí? –

 

- Vine a ver que pasaba con el legendario Gerard Way, ¿sabes?, la ciudad nocturna te extraña, desde que andas con este dejaste de ser tu mismo –

 

- Corrección, desde que ando con Frank me encontré a mi mismo –

 

- Como digas, vine a sacarte de este retiro voluntario, Gerard debes salir, ¿cuánto llevas acá, 2 meses? –

 

No le respondí, solo quería que se fuera de allí, no soporto que nadie que no sea Gail o de la familia de Frank estén aquí sintiendo lástima por nosotros

 

- No me apetece, gracias Pete por venir, ya puedes irte –

 

Estaba empeñado en sacarme de acá, en lugar de irse se paró detrás de la silla, acomodando sus manos sobre mis hombros, masajeándome insistentemente

 

- Estás muy tenso –

 

Cerré los ojos, me hacía bien el masaje, demasiado bien, bueno creo que no debo explicar otra vez lo sexuales que son todos mis sentidos, sin darme cuenta comencé a gemir calladamente, la tensión acumulada se estaba liberando por fin

 

- Gerard, déjate llevar, relájate, así te sentirás mejor –

 

”No comprendo muy bien lo que está pasando, pero por lo que puedo escuchar deduzco que, el puto Wentz está aquí, deduzco además, que Gerard está disfrutando mucho de lo que sea que le estén haciendo, ¡vamos cuerpo respóndeme! Que necesito romperle a golpes la cara a cierto tipo”

 

Sentí que los músculos de mis hombros se renovaban, lo admito Pete es muy bueno con sus manos

 

- Gracias, lo necesitaba –

 

- De nada, Gerard, sabes que puedes llamarme cuando lo necesites –

 

”¿Cuándo necesite qué?, Maldito, ¿Qué es lo único que ese puto puede darle? Yo lo se bien, pero que nervio tiene Gerard, hacer eso acá, junto a mi cama, mientras estoy en coma, ¡Pero ya verá cuando despierte!”

 

- La noche es joven, vamos Gerard, debes descansar, Frank lo entenderá, necesitas un tiempo para ti, aunque sea un par de horas, vamos a un bar, nos tomamos un par de cervezas y regresas antes de media noche –

 

”No gracias, él no se va a ir contigo, idiota buscón”

 

Miré a Frank, dormido con ese aspecto tan sereno, tan ajeno al mundo que le rodea, no quiero que esté solo, pero Pete tiene algo de razón, tengo que salir, aunque sea un par de horas, este encierro me está matando

 

- Está bien, pero primero me acompañas a la galería, debo ver si han vendido alguno de mis cuadros –

 

”¿Está bien?, escuché mal... no, creo que oí perfectamente, ahora puedo sentirlo caminando por la habitación, ponerse un abrigo, y... ajá, eso cálido sobre mi frente son sus labios, besándome, despidiéndose... yo no quiero que se vaya, no con Pete, no me gusta ese tipo, y tengo mucho miedo que Gerard no pueda controlarse, ¡Obvio que no se va a controlar! Con lo que acaba de hacer acá, en mi presencia puedo adivinar que otras porquerías hará lejos de mi...

¡No! Gerard no apagues la luz, tu sombra sobre mi, causada por la luz del foco es lo único que captan mis ojos... no cierres la puerta, no te vayas...

 

¡Maldita sea! ¿Por qué no me puedo despertar?”

 

 

La ciudad se veía extrañamente sombría, como si todos sus habitantes tuviesen el alma muerta, el aroma de las calles era insoportable, peor aun era el olor concentrado del bar, tabaco, cerveza, sudor de ebrios, intenté pensar en alguna otra cosa que no fuera en mi amor tendido, indefenso, descansando en esa odiosa cama del hospital, Pete ordenó un par de cervezas, apuré la mía en dos enormes sorbos

 

- ¿Sediento? –

 

Meneé mi cabeza, apretando los labios para no llorar

 

- Necesitado –

 

Pete acercó su silla junto a mi, acomodando su mano sobre mi rodilla, no hice nada para retirársela, levanté mi mano indicándole a mesero que trajera una ronda más

 

- Te quieres embriagar – Aseguró con un extraño tono de alegría en su voz

 

- Necesito embriagarme –

 

- Lo amas mucho ¿no es así? –

 

No pude soportarlo, me derrumbé frente a él, sin importar las miradas curiosas, dejé que mi rostro se hundiera en su pecho y me largué a llorar como no lo hacía desde el día del accidente, siempre pensé que debía ser fuerte frente a Frank, pero mi amor no está aquí, así que dejé que todo el dolor acumulado en mi alma saliera en forma de salinas gotas que empapaban el buzo azul de Pete, él se limitó a acariciar suavemente mi cabeza, demostrándome un lado humano que no había visto antes en él.

 

Unos cuantos minutos, unos cuantos mililitros de lagrimas después me sentía un poco mejor, levanté mi rostro para enfocar mi atención en la cerveza en mi mesa, la que apuré otra vez en un par de sorbos

 

- ¿Pedimos más? –

 

- Tengo ganas de algo más fuerte, mejor pide una botella de vodka –

 

Una botella, bebida en menos de 10 minutos, dos, tres, cinco botellas bastaron para que Pete tuviera que llevarme casi cargado hasta mi apartamento, ni intentar ir al hospital, en esta condición seguramente no me dejan entrar, me acostó sobre la cama, empezó a desnudarme, según él para ponerme algo más cómodo, ¡Si, como no!, ¿cree que no lo conozco?, entre balbuceos típicos de un borracho le pedí que se fuera, Pete no lo hizo, en cambio continuó retirando mi ropa, al terminar se arrodilló en la cama, inclinando su rostro sobre el mío

 

- Déjame reconfortante, ya una vez pretendiste que yo era Frank, déjame hacerlo de nuevo –

 

Intenté alejar su rostro de mi cuerpo, pero estaba demasiado ebrio, mis brazos cayeron a cada lado de mi cuerpo, y de extraña y lejana forma sentía los labios de Pete envolverse alrededor de mi pene, no sentía placer, solo una enorme culpa, intenté levantar lo más posible el tono de mi voz

 

- Te lo ruego Wentz, vete ya mismo –

 

Retiró su rostro de mi entrepierna, acomodando sus manos en mi miembro, se acercó de nuevo a mi

 

- Pretende que soy Frank –

 

- No puedo – Sonreí amargamente – La otra vez no conocía el delicioso cuerpo de Frank, ahora si, y tengo cada uno de sus gestos, de sus texturas, caricias y movimientos grabados en mi piel, lo siento Pete no eres igual a él, jamás serás igual a él –

 

Se levantó de la cama, besando superficialmente mis labios, pude sentir una lagrima suya resbalarse por mi piel

 

- Cuídate Gerard, hay mucha gente en este mundo que te ama más de lo que jamás podrías imaginar –

 

 

”¿Amanece? Creo que es así, todos los días pasa el camión de la basura a las 5:00 a.m. ¿Dónde estás?, dijo que estaría acá antes de la media noche, o tal vez escuché mal, me duelen las piernas, me duelen mucho, tal vez sea por el esfuerzo que hago en moverlas, ¿por qué siento que puedo cuando no es así?, ¡Gerard vuelve!, y si... que tal que.. no, el no me va a dejar, yo se que me ama, solo necesita una noche de sexo, eso es, Gerard es incontenible, lo entiendo yo llevo tendido en esta cama más de dos meses, el se merece un tiempo para sí... ¿pero por qué con Wentz?, no importa quien sea, la verdad me muero de solo pensar que esté con cualquiera, sea hombre o mujer, lo conozca o no, la puerta se está abriendo, es hora de agudizar el oído para saber quien es...

 

Muy bien, la aguja entrando en mi nalga me alerta de muy mala forma que es la enfermera, ¿por qué tiene que ser tan animal?, seguro piensa que como estoy en coma no siento lo brusco de su movimiento”

 

Me desperté sobresaltado, “Frank”, fue lo primero que llegó en la lucidez de mi vigilia, entré a prisa al baño, me duché en menos de 2 minutos, y salí de allí directo al hospital, ¡Maldita sea, lo dejé toda la noche solo!

 

Crucé la puerta de su habitación, corriendo hasta pararme junto a su cama, el está allí, dormido como un ángel, su rostro no puede ser más hermoso, eso de seguro sería un pecado mortal, me incliné sobre él, acaricié suavemente sus cabellos, sintiendo la seda de los mismos deslizarse entre mis dedos

 

- ¿Cómo amaneces amor?, anoche me embriagué y no pude venir, lo siento –

 

”Gracias a Dios estás aquí, ¡es mejor señor Way que me cuente todo lo que hizo!”

 

- Pero no va pasar de nuevo –

 

Separé levemente sus labios con mis dedos, y lo besé despacio

 

- Me haces mucha falta, y prefiero estar aquí contigo, siempre –

 

”Vuelve a hacerlo, eso de separar mis labios con tus dedos y luego besarme, Dios, se siente tan bien, quiero que lo haga de nuevo, extraño su cuerpo desnudo temblando por mis caricias, me hace tanta falta sentir el sabor de su piel, quisiera que cerrara esa puerta con seguro, levantara la mantas, me desnudara y me penetrara aquí mismo, pero se que eso no va a pasar, primero porque él me respeta... eso creo, aunque después de lo de Wentz tengo mis dudas, y segundo porque se moriría del terror en pensar que alguien pueda entrar y lo descubra teniendo sexo con un comatoso, ja ja sería divertida esa escena, ¡Viólame Gerard!, bah si pudiese oírme ya estaría regañándome por ser tan ordinario”

 

Acomodé mi silla junto a su cama, recostando mi cabeza junto a su mano, besando cada uno de sus dedos, aspirando el dulce aroma de su piel, estaba somnoliento, anoche no dormí bien, el alcohol siempre me hace mucho mal, pero no puedo evitarlo y de verdad necesitaba bloquear mi mente unas cuantas horas.

 

Las voces me despertaron, lo padres de Frank, uno de sus tíos y un señor extraño estaban dentro de la habitación

 

- Los matasanos dicen que es coma profundo, que pueden pasar años antes que despierte –

 

Mi suegro le comentaba al señor extraño, me levanté de la silla acercándome a saludarlos

 

- Gerard, hijo, él es uno de los mejores homeópatas y psíquicos del país, está aquí para ayudar a Frank –

 

Traté por educación de contener mi risa, ¿qué puede hacer un psíquico por Frank? Nada puedo objetar, se lo prometí a mi novio, no me meteré con sus costumbres, igual no creo que pueda hacerle un mal mayor

 

- Oh, que bien, ¿Y qué va a hacer usted por Frank? –

 

- Primero que nada, conectarme con su espíritu para saber si aun está entre nosotros, y conocer cuales son sus deseos –

 

- Cómo así, sus deseos –

 

- Verá señor Way, algunos pacientes de coma prefieren ser desconectados de las máquinas para descansar en paz, ese puede ser el caso de... –

 

- No, no ese no es el caso de Frank – Le interrumpí casi con un grito

 

- No se altere señor Way, también puede ser que desee despertar y no encuentre la manera, yo lo ayudaré a que encuentre su camino –

 

No discutí más, simplemente me senté en mi silla, la que corrí hasta la pared a verlo rezar, agitar manojos de ramas secas sobre el pobre Frank, aplicarle aceites que olían a casa de bruja, y no se cuantas cosas más, mientras mis suegros y el tío de Frank se tomaban de las manos y repetían los extraños fonemas que el “Psíquico” pronunciaba.

Frankie Karma - Capitulo 15

domingo, 15 de noviembre del 2009 a las 00:04
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Siempre me he preguntado el significado de la vida, el sentido y la finalidad de mi presencia en la tierra.

 

¿Quién soy?.

 

Un artista que se vende para complacer a otros, el hijo de unos padres muertos trágicamente, el hermano de un ser perdido en sus propios demonios, el amante de Frank.

 

Dicen que se tiene derecho a pensar que el mundo fue creado para ti, si este mundo fue creado para mi, ¡Que cruel es mi creador!.

Pasé 11 horas en la sala de espera, muriendo de impaciencia y temor, sobresaltándome cada que la puerta del quirófano se abría, regresando resignado a mi asiento si noticias de Frank.

 

Sus padres me acompañaban, estaban allí, orando por él.

 

¡Que estúpida pérdida de tiempo!, de nada sirven las oraciones, si ese Dios, o esas fuerzas místicas naturales de las que tanto hablan de verdad existiesen no habrían dejado que este horror sucediera.

 

Miré mis manos, aun cubiertas de sangre y tierra, no me había limpiado, no podía pensar en nada más, solo en él, en mi Frank agonizando en el quirófano de un hospital.

 

Todo es tan absurdo, intento atar cabos en mi mente, qué lo llevó a cometer tal idiotez, por qué demonios no se lo impedí, por qué...

¿¡Por qué está allí casi destrozado en lugar de estar pasando la noche en cama conmigo!?

 

Synyster se fue de la sala, lo saqué a empujones, en parte esto es su culpa, es mi culpa también.

 

- Qué le dijiste a Frank –

 

- Cuando –

 

- Antes de iniciar la carrera –

 

Su rostro se tornó pálido, con un notable sentimiento de culpa en su mirada

 

- Que te ibas a cansar de él, tu eres muy especial y el solo es un niño que no hace nada en la vida, y que cuando eso pasara yo estaría allí, esperando porque decidieras estar con un hombre verdaderamente interesante –

 

Los padres de Frank se aterraron al ver mi comportamiento, le rompí la nariz a Syn, y lo llevé hasta la puerta entre patadas y puñetazos.

 

¡Maldita sea la hora en que le seguimos el juego!

 

El sol entraba por la ventana, hiriendo mis ojos inflamados de tanto llanto, me senté en el piso, dándole la espalda al resplandor del día, acomodé mi rostro sobre mis rodillas flexionadas, cubriendo mi cabeza con los brazos, no quería ver, no quería oír, no quería sentir este dolor en mi alma, este dolor intenso que me esta matando.

 

Pensé en mis días con Frank, en tantas cosas que sentí por primera vez, lo que he soñado para los dos, nuestro eterno amor, esa insaciabilidad por el otro, por el alma y cuerpo y del otro, no importa cuantos besos, cuantas caricias, siempre queríamos más, siempre buscando más...

 

- Señores, necesito hablarles –

 

El cirujano salió por fin del quirófano, me levanté a prisa parándome junto a los padres de Frank

 

- Logramos estabilizarlo, tiene fracturas múltiples en las piernas y el rostro, pero los órganos internos están en buen estado –

 

- ¿Ya se despertó, podemos verlo? – Pregunté desesperado

 

- Lo siento, el paciente está en coma –

 

- Pero, igual podemos verlo, así estaremos allí cuando despierte –

 

Mi alma desesperada hablaba por mi, el médico esquivó mi mirada, y continuó hablando

 

- No sabremos cuando pueda despertar, está en un estado muy profundo... –

 

 

El cirujano hablaba con los padres de Frank, me quedé allí, viéndolos mover sus labios, tan ajenos a mi, distantes, me sentía el espectador de un horror que no era el mío, caminé detrás de ellos, entramos a la habitación donde el ser más bello de toda la creación dormía profundamente sin tener idea del mundo aterrador que le rodeaba, su cuerpo estaba conectado a docenas de cables y tubos que entraban y salían por doquier

 

- ¿Le duele? –

 

Inquirí acercándome al borde de la cama, apreté los labios para contener el llanto que empezaba a asomarse nuevamente en mis ojos

 

- Esta inconsciente, no siente nada en lo absoluto –

 

Me incliné sobre su rostro destrozado, besé suavemente su frente, o el lugar donde se supone debería estar, acaricié su cabello castaño, estaba húmedo, al parecer lo limpiaron antes de traerlo acá, es extraño, a pesar de su apariencia casi monstruosa no puedo dejar de pensar que es el ser más bello de la tierra

 

- Creo que es suficiente, es mejor que salgamos, si lo desean uno de ustedes se puede quedar con él –

 

- Yo me quedo doctor, no sería capaz de dejar a mi hijo solo –

 

- Linda, no te preocupes, yo me quedo con Frank – Supliqué

 

- Señor Way, es mejor que sea un familiar quien lo acompañe –

 

- Doctor, yo soy el novio de Frank, nosotros vivimos juntos –

 

Apreté los dientes cuando hablé, el dirigió su mirada hacía los padres de Frank

 

- Ustedes deciden –

 

Linda acarició tiernamente mi brazo, sonriendo levemente

 

- Gerard, deberías ir a descansar, fue una noche muy pesada, quédate tranquilo, yo acompaño a Frank –

 

- No, yo de acá no me muevo –

 

Me así con fuerza a la baranda de la cama, demostrando que hablaba en serio y si de allí me querían sacar, tendrían que hacerlo a la fuerza.

 

- Está bien, quédate, pero al menos dame la llave de tu casa, así te traemos ropa limpia para que te asees y te saques la sangre seca del cuerpo –

 

Descansé, suspiré profundamente aliviado, no quiero estar sin Frank, no podría irme a casa y dejarlo acá en ese estado, además cuando mi amor despierte quiero ser lo primero que sus hermosos lagos vean.

 

Acerqué un asiento junto a la cama, me senté mirando hacía el pecho de Frank, aunque respire artificialmente, me tranquiliza ver el movimiento de su caja toráxica, me hace pensar que todo estará bien, que en poco tiempo despertará y regresará conmigo a nuestro hogar.

 

Apoyé mi cabeza sobre la cama, sin darme cuenta me dormí en esa posición, solo desperté cuando sentí en mi espalda una suave palmada

 

- Joven, podría moverse un poco, debemos revisar al paciente –

 

Me levanté dando tropezones en toda la habitación, estaba entumido, no se cuanto pasé en esa posición, no sabía que hora era, estaba completamente desubicado, una de las enfermeras me entregó una bolsa plástica

 

- Los padres de Frank me pidieron que le entregara esto –

 

Era algo de ropa, le agradecí y aproveché que mi novio estaba siendo atendido para ducharme y cambiarme esta apestosa ropa.

 

Tan pronto las enfermeras salieron me acerqué hasta la cama, el rostro de Frank comenzaba a desinflamarse, ya podía percibir bajo una mancha de piel púrpura esa hermosa naricilla por la que entraban el par de tubos pequeños que le llevaban oxígeno al su cuerpo, la besé muy superficialmente, es que tengo tanto temor que le pueda doler si lo toco.

 

Me senté en la silla, nuevamente muy cerca de su cama, tan cerca que podía recostar mi cabeza junto a su mano cuando me cansara de ver el reloj en la pared, ¡Que cruel es el tiempo!, que lento avanzan las manecillas, se ríen en tu cara cuando más anhelas que su andar sea rápido, los días se dilatan, las horas se repiten, una y otra vez, es terrible anochecer y amanecer sin nada más que hacer, sin una sola alegría en tu día, simplemente esperando, paciente, alertando tus sentidos ante el sutil cambio de un monitor cardiaco, anhelando, recordando con dolor y gusto los días pasados en las sábanas de mi cama, los besos que pretendían ser eternos, la risa clara e infantil de quien más amo en la vida, las palabras, los gestos, movimientos, las ideas descabelladas... ¡Dios lo extraño demasiado!, y este dolor de su presente ausencia no me deja en paz, quiero escucharlo hablar, quiero que me haga enojar como siempre, quiero que se levante de esa cama y me obligue a tener sexo acá mismo, estoy seguro que para Frank, fornicar en un hospital con el temor de ser descubiertos, debe ser una idea absolutamente excitante.

 

El terapeuta siempre viene a las 4:00 p.m., se ha convertido en mi conexión con el mundo fuera de este hospital, me trae el periódico del día, y hablamos durante el tiempo en que examina el avance en la curación de las fracturas de Frank, al comienzo no me hablaba casi, es un señor en sus cincuenta años, y le fue difícil aceptar que yo era el novio del paciente, es un poco homofóbico a decir verdad, pero después de compartir una hora diaria durante cuatro semanas ha aprendido a ver las cosas de forma diferente.

 

- Lo mejor de todo Gerard, es que el presidente le arrojó un vaso de agua en la cara al secretario de gobierno –

 

Se rió a carcajadas, mientras le retiraba los vendajes del rostro

 

- A ver, acércate y dime si el cirujano plástico hizo un buen trabajo, ¡yo te garantizo por mi trabajo que sus huesos están perfectos! –

 

Me acerqué lentamente, hace unos días le hicieron una cirugía reconstructiva, yo estuve presente en el proceso, entregándole fotos al cirujano, cerciorándome que el rostro hermoso no fuera alterado bajo ninguna circunstancia, lo miré con temor, pero sonreí aliviado al ver que aunque un poco inflamado, el rostro de Frank había vuelto a ser el mismo rostro perfecto, sus enormes ojos cerrados estaban delineados con ese aire Italiano de siempre, su nariz pequeña estaba en el lugar y la forma correcta, sus labios rosa tenían la misma sensual sinuosidad de siempre, y sus pómulos lucían estructurados como debe ser.

 

Asentí efusivamente

 

- ¡Si! Está perfecto, como siempre –

 

- Lo ama mucho ¿verdad? –

 

- Más que a mi vida –

 

Gail sonrió, pidiéndome que me alejara de la cama, se disponía retirar por fin el yeso en las piernas de Frank

 

- Yo sé que los huesos están en su lugar, pero debemos esperar a que el paciente salga del coma para comprobar la movilidad –

 

- Gail, te he pedido mil veces que no lo llames “el paciente”, me hace sentir que no es él –

 

- Está bien, cuando Frank despierte, podremos evaluar mejor el tratamiento –

 

Terminó su trabajo y se quedó unos minutos más hablando conmigo, tratando de convencerme que saliese del hospital, al menos que fuera a caminar durante media hora, que este sedentarismo no era bueno para mi sistema óseo

 

- Es que... ya te lo he dicho mil veces, no quiero dejarlo solo –

 

- Gerard, es por tu bien, además Frank está inconsciente, el no se da cuenta si estás o no a su lado –

 

- No soy capaz, de verdad, lo amo demasiado, y no quiero estar sin él, ¿qué tal que despierte y se vea solo acá? No, no puedo dejar que eso pase –

 

Recogió su equipo médico, estrechando mi mano

 

- Nos vemos mañana a esta hora, ahora hay que empezar a hacer terapia de movimiento, no podemos dejar que sus músculos se atrofien –

 

- Gracias Gail, mañana me cuentas como sigue el lío con el presidente y el secretario de gobierno –

 

- ¡Claro! Ja ja esa pelea es la mejor en muchos años – Le dio una vistazo rápido a Frank sobre la cama, y acomodó su brazo sobre mi hombro – Ojalá Frank se de cuenta algún día de lo afortunado que es al tener alguien que lo ama con tanta pasión y entrega –

 

- No se preocupe Gail, Frank sabe que lo amo con mi alma –

 

Me senté de nuevo en la silla frente a Frank, acaricié su rostro, besé sus labios por encima, aun está inflamado por la cirugía y no quería causarle dolor, aunque todo el mundo me dice que el no se da cuenta de nada, no siente nada, pero es mejor evitarle un posible sufrimiento, acerqué mis labios a su oído, hablándole despacio

 

- ¿Cuándo vas a despertar dormilón, que no ves que me haces falta? –

 

”Tu también me haces mucha falta amor, y créeme que quiero despertar ya mismo, pero no puedo, por más que intento abrir mis ojos, por más esfuerzo que haga en pronunciar una palabra, este cuerpo no me responde... lo único que me impide morir es saber que estás junto a mí”

Nota Sobre El Fanfic De Frerard... *Syn*

domingo, 18 de octubre del 2009 a las 23:42
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Nota Sobre El Fanfic De Frerard... *Syn*

Para Todos Aquellos Que No Ubican Bien A Syn...

Aqui Les Dejo Una Foto De El...

Es Miembro De Avenged Sevenfold...

Bueno Eso Era Todo Hahaha... 

Sigan Disfrutando Del Fic Y Sigan Comentando...

Gracias ^^

Frankie Karma - Capitulo 14

viernes, 16 de octubre del 2009 a las 06:22
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No soporto sus silencios, y más en algo como esto, a decir verdad mis sentimientos estaban divididos, por un lado moriría si Frank aceptara la apuesta, pero por otro sería una excusa perfecta para llevarme a Syn a la cama sin reproches ulteriores de Frank.

 

Pero creo que para Frank la propuesta no fue tan buena, suspiró profundamente, acercándose a Syn, acomodando sus manos sobre las de él.

 

- Ni en un millón de años, bajo ninguna circunstancia, ¡Ni muerto! Dejaría que alguien más que yo tocase a mi hombre –

 

Descansé, y si, me enamoré más, la forma en que lo dijo, con tanta seguridad, con esa seriedad de quien tiene la certeza de lo que dice, la forma en que pronuncia “Mi hombre”, siempre pensé que la libertad era lo primero, pero ser suyo me hace más libre de lo que nunca fui, es extraño, desde el día que Mikey me dejó poco después que mis padres murieran, me juré jamás depender de nadie, nunca más amar a alguien, siempre se van dejándote lleno de dolor y soledad, pero Frank ha logrado cambiarme, me ha hecho ver la vida de forma diferente, y esas palabras que le dijo a Syn, me confirman que me ama de la misma forma loca y desesperada en que lo amo a él.

 

- Entonces, ¿qué propones? –

 

Syn no disimuló su decepción, se dio cuenta en un segundo que conmigo no tendría nada, no solo por la respuesta de Frank, también por la mirada de satisfacción en mi rostro.

 

- Si te gano, me entrenas, si pierdo, trabajaré gratis para ti durante seis meses –

 

- Me parece bien, además necesito alguien que limpie el local de tatuajes, siempre está lleno de grasa de motocicletas –

 

Aceptó la contrapropuesta de Frank, y en pocos segundos nos encaminábamos hacía la autopista en construcción, creo que a los corredores de motos les gustan mucho las competencias, porque el rumor de una apuesta atrajo a decenas de ellos a la autopista.

 

Syn señaló el trayecto, la carretera estaba sin pavimentar, llena de piedras y montículos de barro, no me pareció algo seguro, temía por la vida de Frank, me acerqué a mi novio que alistaba el casco para ponérselo, lo abracé cerradamente contra mi pecho.

 

- ¿Estás seguro amor? –

 

- Si, por completo –

 

Contestó regalándome un suave beso en la mejilla.

 

- ¿Has manejado una moto antes? –

 

Frank sonrió, acariciando los mechones de cabello que caían sobre mi frente

 

- ¡Pareces una mamá! No te preocupes amor, soy impulsivo pero no tonto, y sí, he manejado antes –

 

 

Lo miré directamente a los ojos, tenía una extraña opresión en mi pecho, seguramente había aspirado mucho monóxido de carbono en la pista de carreras, pero se sentía diferente, era una sensación desconocida en mi, como si algo se metiera entre mi corazón, no se que era... ¿miedo?

 

- Tendrás cuidado – Pegué mi frente con la suya, aspirando el dulce aroma de su piel – Frankie, júrame que serás cauteloso –

 

- Te lo juro Gerard, no te preocupes por mi –

 

- Eso espero, mira que si te caes o te lastimas yo no se direcciones de curanderos, chamanes o médicos brujos para que te atiendan –

 

Sonreímos juntos, mirándonos directamente por unos segundos, ambos suspiramos al tiempo, es tan evidente... Nos amamos demasiado.

 

Syn se acercó a nosotros, al parecer había oído la conversación.

 

- Ah, ya te transformó en naturista –

 

- Nah, es solo que tenemos un pacto, si me enfermo el me lleva donde un médico convencional, pero si Frank se enferma yo tengo que llevarlo a ver un chaman –

 

- No un chaman – Frank sonrió – Simplemente donde un médico naturista –

 

- Que mal que no aprendieras nada de la vida, por cosas como esa es que me alejé de los Iero – Syn se recostó en una de las motos, hablándome con seriedad – Ellos dejaron morir a mi madre por causa de esas estúpidas ideas –

 

- No digas eso Syn, tu madre tenía cáncer en una etapa muy avanzada, deberías agradecer a la medicina natural que sus últimos meses los pasara bien y feliz –

 

Se encogió de hombros, carraspeando su garganta, creo que disimulaba las ganas de llorar, sentí algo extraño al ver a Syn tan humano.

 

- Eso es ¡m!$rd@! A ella le sentenciaron dos años de vida con la quimioterapia, y ustedes al convencerla que la dejara y se pusiera a tomar esos bebedizos extraños acabaron con su vida en tan solo dos meses –

 

- Pero Syn, la quimo la envenenaba, tu mismo viste su piel marchitarse, su cabello caer del cuerpo, las noches enteras en que se pasaba vomitando, puede ser que solo viviera dos meses, pero con la medicina natural tu madre se sentía mejor, llena de vida, las ultimas semanas de su existencia las vivió sin dolor alguno, acá no se trata de la cantidad, si no de la calidad de vida de una persona –

 

Estaba en shock, ambos tenían razón, pero creo que para Syn hubiese sido mejor tener junto a él su madre por más tiempo, aunque ¿a qué precio? en eso Frank tiene razón.

 

- Si, bueno lo que sea, tu eres y siempre serás un Iero, igual a todos... y mejor dejemos de hablar, súbete a la moto, vamos a llenar de polvo esta maldita carretera –

 

Me quedé de pie al lado del camino, mordiendo mis uñas por el nerviosismo, Frank se veía absolutamente hermoso subido en una motocicleta más grande que él, bueno, todo es más grande que Frank, y eso me llena de ternura, siempre lo he dicho, no comprendo como un ser tan pequeño pueda producir tanto placer en mi.

Sentí mi corazón saltar del pecho cuando los motores se encendieron, los primos se miraron a los ojos, desafiantes, Syn se inclinó un poco hacía Frank algo le dijo al oído, no se bien que, pero leí en sus labios que pronunció mi nombre, debió ser algo muy malo porque Frank lo miró con rabia y movió hasta el tope el acelerador de la motocicleta.

 

Un disparo se escuchó en el aire, esa era la señal, los dos soltaron el freno y la carrera...

 

La estúpida carrera empezó.

 

Syn llevaba la delantera, esquivando las piedras con tal facilidad que parecía que la velocidad no le afectase el juicio, en cambio Frank tenía que disminuir la marcha para rodear los obstáculos del camino, los perdí de vista cuando se internaron más en la carretera, pero podía escuchar claramente el sonido de los dos motores, miré mi reloj, eran las 2:37 a.m.

 

La noche estaba fresca, la luna brillaba intensamente en el cielo, aclarando la visibilidad, eso me alegró al menos así el inexperto de mi novio podría ver sin problema los obstáculos.

 

2:40 a.m. Miré hacía el fondo de la autopista, no podía verlos, estaban muy lejos, pero aun podía oír el ruido de un motor...

 

Solo el de un motor!

 

Mi corazón se detuvo, quedé pasmado en medio de la autopista, sin poder ver, sin saber que pasaba, sentía la boca secarse, miré a mi alrededor, sin saber que hacer, a quien preguntarle que se hace en estos casos, pero Rev se subió en su moto, tomándome con fuerza del brazo.

 

- ¡Sube! algo salió mal –

 

La velocidad a la que íbamos era impresionante, la moto prácticamente volaba con los dos en ella, Rev era un corredor también, y al igual que Syn esquivó con facilidad todos los obstáculos, disminuyó la velocidad al acercarse a un fragmento de la autopista donde se apreciaban grandes rocas desprendidas de una loma en la ladera, me bajé de la moto, mirando todo el paisaje, la luna hacía lucir las rocas plateadas, el brillo era maravilloso, pensé en un segundo la forma en que esos colores se pudieran reproducir en una pintura, sentí un fuerte olor a gasolina, busqué con la mirada de donde provenía, a unos dos metros de distancia se veía una moto tirada en el piso, tenia abolladuras en todo el metal, no se porque lo veía todo como si no estuviese allí, aun no comprendo porque estaba tan entumido mentalmente, recorrí el sendero que la tierra levantada marcaba desde la moto hasta las rocas, deteniendo mis ojos sobre un hilo de sangre que brillaba intensamente bajo la luz de luna llena, seguí el rastro de sangre, se perdía entre las rocas, mi cuerpo actuó solo, caminé sin pensarlo, mis pies se doblaban por el intenso correr de la sangre en mi cuerpo, mi instinto sabía algo que yo ignoraba.

 

Mi instinto, supo antes que yo que mi vida no volvería a ser igual.

 

- ¡Gerard, espera! –

 

Syn puso ambas manos sobre mi pecho, evitándome seguir más adelante, y solo eso bastó para darme cuenta, que esa moto que estaba hecha añicos en la vía era la moto que conducía Frank, mi Frank.

 

Toda la sangre que violentamente corría por mi cuerpo se subió a mi cabeza, empujé a Synyster con fuerza, corriendo los pocos pasos que me separaban del horror, del momento más doloroso en toda mi existencia, mis ojos se abrieron en su totalidad, era un masoquismo implícito natural, las rocas alojaban con crueldad entre sus afiladas puntas el perfecto cuerpo del hombre que amo, la luna iluminaba odiosamente la sangre que brotaba imparable de su cuerpo, esa que se derramaba por sus ropas rasgadas, girando en las direcciones que las fracturas en sus piernas indicaban, su rostro, su hermoso y perfecto rostro lucia irreconocible, casi monstruoso, entre hematomas, y huesos rotos, esperé no se cuantos segundos a notar en el pecho de Frank el movimiento natural de una respiración que nunca llegó, sentí que la vida se escapaba de mi cuerpo, me abalancé sobre él, pero los corredores me tomaron con fuerza de los brazos.

 

- ¡No es mejor que no lo toques está fracturado y puede ser peor! –

 

¿Puede ser peor, acaso Frank está vivo? Mi alma regresó a mi cuerpo, pero no podía quedarme solo con una suposición, luché contra quienes me sostenían, eran muchos y solo recuerdo estar dando puñetazos y patadas en todas las direcciones, hasta que finalmente Syn intervino, pidiéndoles que me dejaran libre.

 

Me arrodillé junto a Frank, dejando mis manos en el aire, no quería tocarlo, no era capaz, mi cuerpo temblaba incontrolablemente, fijé la mirada sobre él, esperando que abriese sus hermosos lagos para mí, y que sonriera con ese sonido infantil que tanto amo, esperé que despegara sus labios rosa, que pronunciara mi nombre, que al menos se quejara del dolor, pero nada pasó, el aire comenzó a faltarme, mis lagrimas empañaron mi visibilidad, escuché a lo lejos el sonido de las sirenas de las ambulancias, quería que se callaran, necesitaba silencio para percibir al menos un solo gemido de mi amor, una sola seña que la vida no me había jugado la broma más cruel, darme la felicidad plena y arrebatármela en solo dos semanas.

 

Cerré los ojos, intentando captar entre el aroma a gasolina y sangre, el dulce perfume natural de la piel de Frank, empecé a llorar como jamás lo había hecho, lloraba por miedo, lloraba con rabia, con tanta rabia que mis gimoteos se convirtieron en gritos desesperados, maldije al cielo, maldije a la vida, incluso lo maldije a él, a mi amor por ser tan testarudo, por ser tan impulsivo, por arriesgar su vida sin importarle que podría dejarme solo.

 

Intenté calmarme un poco, mi corazón no albergaba posibilidad alguna que Frankie estuviese muerto, aunque mi cerebro me gritara una y otra vez que no había nada que hacer, mi vida se había ido.

 

Me incliné sobre su rostro, acomodando con cuidado mi mejilla frente a su nariz...

 

La vida regresó a mi cuerpo al sentir el aire tibio salir de él, una y otra vez, ¡Estaba vivo! Frank vivía.

 

Giré mi rostro, en dirección a la autopista, las ambulancias y patrullas de policía habían llegado por fin al sitio, los paramédicos bajaron con su camilla, acomodaron con sumo cuidado a Frank sobre esta, lo metieron el la ambulancia, yo caminé con ellos, pero tan pronto iba a entrar un enfermero me empujó suavemente fuera de la ambulancia.

 

- Lo siento, el primo del accidentado ya está dentro, él nos acompañara hasta el hospital –

 

Sentí impotencia, y con palabras atropelladas pude manifestar.

 

 

- ¡Pero yo soy su novio! –

 

- Lo lamento, la familia viene primero –

 

Mis ojos se clavaron suplicantes en Syn, no tuve necesidad de decirle nada, el se bajó con prisa de la ambulancia, hablándole a los paramédicos.

 

- Dejen que vaya él, es su novio, viven juntos –

 

Le agradecí con una amarga sonrisa, sentándome en el extremo interior de la ambulancia, viendo a los paramédicos luchar contra el tiempo, intentando mantener a Frankie con vida, mis ojos se debatían entre ver el cuerpo lacerado o el monitor que indicaba sus débiles signos vitales.

 

Me quedé estático, solo movía la mirada de un lado a otro, nunca en mi vida sentí tanto temor de perder, mis sentidos se alertaron de nuevo al escuchar el grito del enfermero.

 

- ¡Rápido enfermera Walsh, aliste una inyección de epinefrina, el corazón está colapsando! –

Frankie Karma - Capitulo 13

domingo, 20 de septiembre del 2009 a las 20:54
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¡Maldita noche!

 

Maldita sea esta noche, quisiera sacar de mis recuerdos todo lo acontecido, el ruido ensordecedor de las motocicletas, el aroma a polvo y gasolina, incluso odio a The Misfits, justo cuando ellos estaban tocando, en ese preciso momento en que Frank parecía ajeno al resto del mundo y lo único que hacía era seguir las canciones en absoluta concentración, Syn se paró justo detrás de mi, rozando su cuerpo recio contra el mío, posando descaradamente sus manos sobre mi cadera, susurrando en mi oído.

 

- Ven conmigo al baño –

 

Lo empujé hacía atrás sin responder, pero el regresó, besando mi cuello insistentemente, acariciando mis brazos, presionando sus dedos contra mi piel, sentí que mis hormonas comenzaban a hervir, mi cuerpo responde muy bien a los estímulos, y mi pantalón estaba a punto de estallar, no se por qué, no entiendo como demonios puse mi mano hacía atrás, sobre la entrepierna de Syn, acerqué más mi cuerpo contra el suyo para poder acariciar su miembro sobre el jean, no despegaba mis ojos de Frank quien inocente seguía concentrado en la banda, cerré los ojos disfrutando las caricias que las manos de Syn me propiciaban entre el pantalón, sus dedos jugaban deliciosamente con mi pene, acariciándolo justo de la forma en que me enloquece, escuché a Frank gritar la línea de una canción, y su voz, su hermosa voz me trajo de nuevo a la sanidad, estaba arriesgando todo por nada!

 

Retiré de Syn la mano con que lo acariciaba, sacando de mi ropa sus manos, me di media vuelta, el pensó tal vez que estaba dispuesto a besarlo, se inclinó sobre mí, pero yo lo empujé con tal fuerza que el pobre cayó al suelo estrepitosamente, no lo ayudé a levantarse, simplemente caminé hasta estar muy cerca de mi novio, rodeando su rollizo cuerpo entre mis brazos, rozando sus nalgas redondas con mi endurecida entrepierna, Frank levantó sus brazos hacía atrás, sosteniendo mi rostro cerca del suyo.

 

- ¿También te excita la música como a mi? –

 

Soy un maldito, sonreí mintiéndole, “si Frankie, la música me excita”, el tomó mi mano llevándome hasta el baño, le hice el amor, amor culposo nacido de la excitación con otro que no era mi hermoso novio, no tengo perdón, pero lo peor, es haberle mentido a quién más me conoce en el mundo.

 

Nos vestimos alistándonos para salir de nuevo a la pista, le banda había dejado de tocar y se podía oír el rugir de los motores, las carreras estaban a punto de empezar, abrí la puerta, pero Frank la cerró de nuevo, mirándome con odio.

 

- Gerard, ¿crees que soy idiota verdad? –

 

- No entiendo –

 

Los ojos de Frank estaban perdidos, sumidos en una extraña expresión de odio que nunca antes había visto en un ser tan puro como él, se inclinó sobre mi, acomodando su cabeza en mi pecho.

 

- Yo puedo hacer muchas cosas al mismo tiempo, concentrarme en la banda que está en el escenario y ver lo que mi primo y mi novio hacen tras de mi –

 

Me sentí como la peor basura, creí que Frank no se había dado cuenta, no comprendo porque no se enojó en el momento, porque me lo dice solo hasta ahora.

 

- Ya se que piensas –

 

Levantó su rostro, fijando su mirada en mis ojos.

 

- Por qué te seguí la mentira de que estabas excitado con la música –

 

¡¿Cómo hace para saber siempre lo que pienso?! mis ojos trataban de esquivar su mirada, soy muy valiente para traicionarlo, pero muy cobarde para encararlo, tomó mi rostro con fuerza entre sus manos.

 

- No le iba a dar a Syn el gusto de vernos peleados – Comenzó, mientras sus ojos se ponían acuosos, a punto de llorar – Además me duele saber que mi amor no te ha hecho cambiar, eres el mismo Gerard de siempre, no solo te mentí, me mentí a mi mismo para que no doliera tanto pensar que estabas excitado con Syn –

 

Respiré profundamente, acariciando sus mejillas sobre las cuales ya se comenzaban a deslizar unas cuantas lágrimas.

 

- Frank, perdóname, es que mi cuerpo... yo soy muy sexual y... –

 

Bah! que excusa le puedo dar, que puedo decirle que no hiera sus sentimientos más de lo que ya están, tan solo bajé la mirada, esperando que su amor por mi fuera suficiente para pasar por alto este error, porque lo digo de verdad, si Frank se aleja de mi, prefiero morirme.

 

Nos quedamos en silencio, él pensaba, yo temía un rechazo, pero el amor de Frank por mi es enorme, me abrazó con fuerza, uniendo sus labios rosa con los míos.

 

- Te amo demasiado, y esta vez pretenderé que nada pasó, pero está en ti si quieres matarme de dolor – Sonrió amargamente, limpiándose las lágrimas de sus ojos –No habrá una segunda oportunidad, así que no lo arruines –

 

Asentí feliz y tranquilo, nos besamos por unos cuantos segundos... Okay, nos quedamos en ese baño media hora más, como siempre incendiando las interminables ansias de nuestro amor.

 

Nos sentamos bajo el toldo donde Syn tenía las motos y los repuestos, desde allí se veía perfectamente lo que acontecía en la pista, no puedo negarlo, el primo de Frank es un excelente corredor, andaba con más velocidad que cualquiera, logrando las más increíbles piruetas en el aire, estaba maravillado con ese espectáculo, ver a Syn atravesar las flamas y salir ileso, sonriente. La verdad me daba un poco de envidia, todo el mundo lo vitoreaba, aplaudían como locos, y es que, no voy a negarlo me encanta ser el centro de atención, y Syn producía reacciones extremas en su público, especialmente en las mujeres, me gustaría ser aplaudido por las masas, como él.

 

- ¡Esto es una locura! –

 

Frank estaba igual que yo, sonreía y mordía sus uñas al ver el espectáculo.

 

- Quiero hacerlo – Me miró lleno de seguridad en su rostro.

 

- Tendrías que practicar mucho –

 

- Bueno, estoy listo para empezar –

 

- Pero es peligroso Frank –

 

Me lanzó una mirada condescendiente, torciendo un poco sus labios hacía un lado.

 

- Eso es lo que lo hace más interesante, el peligro –

 

- Tendrías que empezar por comprar una motocicleta –

 

- No, no, Syn me puede prestar una de las suyas –

 

Rasqué mi cabeza, creo que es mejor para mi y para mi relación con Frank que nos alejemos de él.

 

- ¿De verdad quieres pasar junto a tu primo más tiempo del necesario? –

 

 

Bajó sus párpados, pensando en mis palabras.

 

- Tienes razón, no creo que sea conveniente –

 

- Además, esta disciplina requiere mucho esfuerzo, y tu te lastimas todo el tiempo, no creo que vayas a ser bueno en esto, al menos no tan bueno como Synyster –

 

Oh, Gerard Way, tu no aprendes nada de la vida, si grítenlo en mi cara, soy idiota, nunca le digas a Frank que no puede hacer algo, es como si le aplicaras una inyección de gasolina para avión, mi dulce novio se levantó del asiento con rapidez, elevando el tono de su voz .

 

- ¿¡Crees que no podré hacerlo!? – Miró hacía la pista, Syn caminaba hasta acá retirándose el casco – ¿O, no “tan bien” como tu nuevo amor? –

 

Arrrgg! No eso no es una palabra, lo se, pero es lo que siento, ¿por qué es así? No solo se enoja porque le dije que no era capaz de hacerlo, si no que ahora mete lo que pasó con Syn en esto.

 

- Creí que me habías perdonado lo de tu primo –

 

- Y así lo hice, ¿no estoy contigo? –

 

- Frank, cuando se perdona, es por completo, y dijiste que lo pasabas por alto, no es bueno que lo menciones ahora –

 

Me miró con un brillo de rabia en sus redondos ojos.

 

- ¡Tras de ladrón, bufón! Haces lo que haces y luego actúas como el digno de la película –

 

En estas semanas he llegado a conocerlo un poco mejor, lo puedo notar a simple vista, está realmente enojado conmigo.

 

- ¿Les gustó el espectáculo? –

 

Syn entró victorioso, retirándose el traje que lo protegía, quedando solo en boxers, miré hacía otro lado en tanto se vestía, no sea que se me alborote todo de nuevo.

 

- ¡Me encantó! tanto que he pensado en aprender a montar así –

 

Frank estaba entusiasmado.

 

- No Frankie, tu eres muy... bueno, no creo que seas apto para esto –

 

Miré el rostro de Frank, estaba rojo de la ira al escuchar las palabras de su primo.

 

- Pues yo creo que sí, es más puedo llegar a ser mucho mejor que tu –

 

Sonreí, girando mis ojos hacía Syn quien se paró frente a Frank con las manos en la cintura.

 

- No seas envidioso primo, como yo nadie puede llegar a ser, soy el mejor corredor de todo New Jersey –

 

- Envidioso, yo... al menos no ando fijándome en hombres ajenos –

 

Quería que la tierra me tragara, a pesar de lo divertida de la situación, se estaba tornando en una extraña pelea por ¿mi?

 

- Bueno, eso no pasaría si “tu” hombre no fuera un incitador, ¿o es que crees que Gerard es una inocente paloma? –

 

Frank me miró con decepción, ahora yo era la causa de que perdiera una pelea verbal con su primo.

 

- No te preocupes Syn, yo se muy bien con quién me meto en la cama “Todas las noches” – Ese “todas las noches” fue más un, “yo lo tengo y tu no”, hahaha, amo esta situación – Lo que importa ahora es que te demostraré que puedo llegar a ser mejor que tu –

 

Synyster se montó sobre una de las motos, acariciando el metal.

 

- Hagamos una cosa primo, vamos a la autopista que está en construcción, apostemos una carrera, si me ganas, yo mismo te entreno para que seas un excelente corredor, pero si pierdes... – Levantó sus ojos mirándome con intensa lujuria – Si tu pierdes, tu novio se tiene que acostar conmigo –

 

No me sorprendió la apuesta, eso de Syn lo esperaba, pero lo que me impactó es que Frank se quedó pensando en ello, sentí que toda la energía de mi cuerpo me abandonaba, de verdad, las piernas me temblaban, Frank seguía contemplando la idea en su mente, yo abrí por completo mis ojos, esperando su respuesta, ¿será capaz de apostarme, acaso valgo tan poco para él como para que acepte semejante cosa?

Frankie Karma - Capitulo 12

domingo, 20 de septiembre del 2009 a las 20:29
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Las calles de New Jersey dejan de ser el basural que acostumbran ser, transformándose en los más bellos paisajes, eso pasa cuando andas por la calle tomado de la mano del ser que te da la vida en cada respiro, en cada contacto, en cada palabra aunque sea para hacerte enojar.

 

Salimos del banco donde deposité un cheque que me entregó el dueño de la galería donde llevo mi arte, con ese dinero podremos pasar holgadamente un par de meses, Frank me haló de la mano, quería llegar ya dónde su primo, tenía el diseño del tatuaje en un papel, lo dibujamos juntos anoche después de hacer el amor, nos tendimos desnudos sobre el piso de mi apartamento, con lápiz en mano, y contrario a lo que pude pensar las intenciones artísticas de Frank se asemejan mucho a las mías, ambos tenemos ese gusto por lo oculto, lo crudo y un visceral sentido del mundo, dibujamos un par de corazones, pero no los usuales, es decir un par de órganos con sus arterias saliendo de ellos entrelazándose en un apretado nudo, la sangre de un corazón sale directo al otro y viceversa, es la mejor forma de decir que estamos unidos para siempre, y que cada uno de nosotros es lo único que el otro necesita para vivir.

 

Llegamos por fin al local de tatuajes de su primo, a primera vista parecía más un taller de motocicletas, había al menos media docena de estas en la entrada, todas arregladas con un estilo único y se notaba que eran de esas construidas para correr a grandes velocidades, en el local habían más fotos de motos que de tatuajes, giré mi cuerpo recorriendo el lugar con mis ojos, estaba muy limpio, eso me tranquilizó, no me gustaría ver a mi novio obtener una infección por tatuarse en un lugar insalubre.

 

- ¡Frankie! –

 

Una voz grave pronunció con entusiasmo su nombre, volteé para ver mejor, era un chico un poco mayor que Frank, con los brazos repletos de tatuajes, la mayoría eran monstruos, me pareció un tema curioso para tatuarte tantas veces sobre la piel.

 

- ¡Syn! -

 

 

Frankie corrió a su encuentro, ambos se abrazaron, yo aproveché para buscar algún parecido familiar, aparte de la piel y el color del cabello en lo único que se asemejaban era en la forma de los párpados, ambos parecen a veces tener los ojos a media asta, adoro eso, en especial en Frank.

 

- Ven, quiero que conozcas a mi novio –

 

Caminaron hacía mi, el primo de Frank extendió su mano amablemente.

 

- Mucho gusto Brian, pero llámame Synyster, o Syn, si me llamas por mi nombre te arranco la cabeza y la atravieso en un palo en medio de la plaza –

 

Sonrió divertido al ver mi cara de espanto, me cae bien, me gusta la gente con personalidad.

 

- Gerard Way, mucho gusto –

 

Syn miró a Frank burlonamente, dibujando una sonrisa cómplice en sus delicados labios, en eso también se parecen un poco.

 

- Woa! Con que Gerard Way, ¡Ay! primo debes ser uno de los pocos que consigue que su amor platónico se fije en él –

 

- Cállate – Frank susurró con sus mejillas encendidas.

 

- ¿Por qué te da pena? yo sé que soy tu ídolo –

 

Agregué con la intención de hacer que Frankie se apenara más.

 

- Bueno, basta! Syn vine para que me hagas esto –

 

Le entregó el diseño a su primo, él lo miró con detenimiento

 

 

- Está un poco cursi, pero interesante –

 

- Si, es que el amor es cursi –

 

Repliqué un tanto molesto por ese comentario, no soporto que cualquier aparecido critique mis obras, así sean un dibujo a lápiz sobre un papel, Syn levantó sus ojos hacía mi, interrogándome.

 

- ¿También te lo harás? –

 

- Oh no, yo no jamás, no soy amigo de las agujas –

 

- ¡Que lástima! – Levantó su mano acariciando suavemente mi brazo – Me encantaría trabajar en esta piel –

 

- No te preocupes – Sonreí mirándolo con un poco más de interés que antes – Si haces body art, te puedo prestar este cuerpo luego para que hagas lo que quieras –

 

Lo siento, no puedo evitarlo nunca he sido monógamo y aunque ame con toda mi alma a Frank, mi cuerpo no me obedece, solo basta con ver un espécimen maravilloso como Syn insinuándose y de mi boca las palabras salen solas, Frank lo notó, su rostro cambió drásticamente, la felicidad de ver a su primo se transformó en molestia, le arrebató torpemente el dibujo de las manos, apoyando su espalda en un mostrador de joyas para perforaciones, empujando el armazón con ruedas un poco hacía atrás, me reí de él por dentro, se notaba que estaba muy molesto, extendió los brazos en el aire.

 

- ¡Perfecto! Esto es perfecto, presentar a mi primo que es un perro a mi novio que solía ser acostarse con medio mundo sin importarle nada, Bien hecho Frank – Se dijo para si mismo con latente rabia en sus palabras.

 

- ¿Oh, es que ya dejaste de acostarte con medio mundo? –

 

Me preguntó mirando a Frank de reojo, lo hizo solo para molestarlo y ver su reacción.

 

- No, ahora me acuesto con todo el mundo... solo que todo mi mundo es Frank –

 

Syn sacudió su cuerpo divertidamente, como expresando asco.

 

- Moriré de un coma diabético, hay mucha azúcar en este lugar – Empujó suavemente a Frank – No te preocupes, no te voy a quitar tu novio –

 

Me senté junto a ellos durante el tiempo que Syn tardó en delinear la forma sobre la piel de la parte interna del brazo derecho y aplicarle las sombras, en todo ese tiempo trataba de mirar lo menos posible, creo que me dolía más a mi ver, que a Frank recibir las revoluciones de la aguja entrando en su piel.

 

- Tenemos ganas de formar una banda, Rev y yo, pero necesitamos una voz, un bajo y tal vez una guitarra más, si quieres ven uno de estos días a mi casa, a ver si sacamos algo –

 

Syn hablaba sin dejar de mortificar la pobre piel de mi novio, él estaba calmado, creo que le dolía pero no lo demostraba.

 

- No se, tal vez me anime, ¿sabes? ¡Gerard canta muy bien! –

 

- ¿Ah si? – Levantó su vista del trabajo por primera vez en toda la sesión, deteniendo el movimiento de la aguja, mirándome profundamente – Me gustaría escucharte –

 

- Nah, por ahora no me interesa, solo quiero perfeccionar mi técnica para pintar – Me acerqué a Frank besando suavemente sus labios – Pero Frank puede hacerlo, al fin que no hace más que quedarse en casa todo el día tocando solo –

 

- Lo voy a pensar –

 

Respondió devolviéndome el beso, Syn me miró relamiendo sus labios, yo se lo que eso significa, me desea, y antes que mi cuerpo cometa una idiotez de la cual me arrepentiré, me disculpé con ellos diciendo que saldría a fumar.

 

Me senté en la acera, admirando los diseños de las motocicletas, son hermosas a decir verdad, me gustó una en especial, era roja y plateada, con pequeños cráneos en relieve, acaricié la superficie con mis dedos, se sentía suave, pulida y aun así el diseño era tan impresionante que aunque sentía lo plano del metal y el acetato, mi cerebro se engañaba pensando que los cráneos estaban en relieve. Escuché el sonido de un encendedor, giré mi rostro para ver quien era, Syn estaba detrás de mí, se sentó a mi lado fumando desprevenidamente.

 

- Esa la hice yo, es mi bebé, corre como la luz, ¿te gusta? –

 

- Es hermosa –

 

Respondí sin dejar de acariciar el metal.

 

- ¿Te gustan las carreras? –

 

- Nunca he estado en una –

 

Syn no retiraba sus ojos castaños de mi rostro, yo solo lo miraba de soslayo, me conozco demasiado, una sola seña y mi cuerpo no responde a las ordenes de mi cerebro, estoy esforzándome tanto en este momento, lo último que quiero es dañar a Frank, igual se que no necesito nada más, pero este hombre es demasiado para mi, y al igual que me pasó al comienzo de mi relación con Frank tengo ganas de meterlo en mi cama, pero ¡No! No lo haré, no voy a arriesgar lo mejor que me ha pasado en la vida por una noche.

 

- ¿Frankie, dónde está? –

 

- Tuvo una emergencia de aguas –

 

Lo miré sin entender.

 

- Está en el baño, y aproveché para fumarme un cigarro, junto a ti –

 

Su tono de voz se suavizó al decir las últimas palabras, entré en pánico, es mucha la tentación, decidí apagar el cigarro antes de terminarlo y entrar al local sin decirle nada más.

 

Frank estaba de pie frente a un espejo mirando su brazo, examinando el trabajo que Syn realizaba.

 

- ¡Es el mejor! –

 

Expresó con entusiasmo.

 

- Si, trabaja bien –

 

Respondí mirando el suelo, quería salir de allí, quería que esto terminara de una buena vez, y seguramente Frank quería lo mismo, y por la misma razón, se dio una última mirada y caminó hasta mí, aferrándose a mi cuerpo.

 

- Mi primo te gusta ¿verdad? –

 

- No te voy a mentir, es muy atractivo, pero nada más –

 

Lo empujé suavemente, como si al abrazarme Frank pudiera notar que de hecho si le mentí, pero él es muy perceptivo, se alejó un poco, extendiendo su mano sobre mi pecho.

 

- Tu también le gustas a él –

 

- Ese es su problema, no el mío –

 

- Te conozco muy bien, lo sabes, y puedo apostar mi vida que en este momento te mueres de ganas por tener sexo con él –

 

Me aproximé a él, tomando su rostro entre mis manos fijando mi mirada sobre sus hermosos ojos claros, hablándole con seguridad en cada palabra.

 

- No importa que me atraiga físicamente, no lo puedo evitar, mis ojos deciden por si solos en donde fijarse... pero eso no significa que lo vaya a hacer, tu eres mi vida, eres todo lo que necesito –

 

Frank sonrió, deslizó su mano sobre mi pantalón hasta ponerla en mi entrepierna, apretando mis genitales con fuerza, me dolía un poco pero no me moví, ¡si lo hacía me dolería mucho más!

 

- Ten cuidado Gerard, “esto” – Miró hacía abajo – Es solo mío, solo para mi, y si te atreves a traicionarme... – Sonrió besando mi barbilla – ¡Te lo corto! –

 

Me liberó metiendo sus manos en los bolsillos de su jean, sin dejar de reírse.

 

- ¡Que ordinario eres a veces! –.

 

 

- Terminemos el delineado – Syn entró nuevamente, y regresamos los tres a nuestros lugares.

 

Frank miraba con desconfianza a su primo, pero no le dijo nada, Syn terminó la primera etapa del tatuaje, debemos volver en un par de días para que le aplique el color, pero creo que es mejor que Frank regrese solo.

 

- En unas horas iré a una carrera, ¿quieren venir? –

 

- No se primo, me duele un poco el brazo y es mejor que mi novio y yo nos vayamos a descansar –

 

- Que lástima, porque The Misfits van a tocar en la pista –

 

Esa era la palabra mágica para que Frank enterrara sus celos y se olvidara del intercambio de insinuaciones entre su primo y yo, el rostro de Frank se ilumino como el de un niño en navidad, aferró con fuerza mi mano .

 

- Siendo así, ¡iremos contigo! –

 

Syn sonrió, asintiendo alegremente con su cabeza, mirándome de arriba abajo, sonriendo cínicamente

 

- Bien, esta noche la pasaremos con nuestros sentidos sobre algo que nos gusta mucho –

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Comentarios

Frankie Karma - Capitulo 18 (malu)
pss ta bien lindu el ficc me encanta lo lei hace un buen pero nohay nuevo capitulo kuando lo subes ......(29 sep)
Frankie Karma - Capitulo 18 (babosalinas)
hi sopy patty lei tu frerard y me encanto rei llore y todo esta muy lindo me gustaria saber en que ......(15 jun)
Frankie Karma - Capitulo 18 (elisa n.n)
si no le haces conti me suicido ok no pero porfavor continuacion T.T...(14 jun)
Frankie Karma - Capitulo 18 (xicamelena)
queeeeeeee por quee!!!! nooo yo queria saberXD ahahaha sigueee ne!!! T___T...(30 may)
Frankie Karma - Capitulo 18 (Ale)
Sigue el fic porfavor :'c...(27 feb)

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